BLOCKCHAIN en el mundo de la energía

 

Blockchain, o cadena de bloques, es una tecnología con infinitas aplicaciones, y una de ellas es la energía. Esta tecnología se basa en la confianza y la transparencia, y permite crear nuevos sistemas virtuales en los que sus usuarios se identifican con claves públicas y no con su identidad real.

Las redes Blockchain son sistemas distribuidos cuya base de datos puede ser compartida por una gran cantidad de usuarios en forma directa “peer-to-peer”, y que cuentan con una codificación muy sofisticada y segura a través de la criptografía. La información contenida en la red Blockchain solo puede ser añadida si existe un acuerdo entre la mayoría de los actores miembros de la red, y será cuando esta mayoría lo certifique, cuando se agreguen los datos adicionales a dicha red de forma definitiva. Por tanto, la transferencia de datos no requiere de un intermediario centralizado, sino que está distribuida entre los actores o nodos que registran y validan la información. La información certificada incluida en la Blockchain no puede ser borrada, solo pueden añadirse nuevos registros.

El Blockchain permite desarrollar nuevos modelos de negocio más eficientes y seguros.

"La tecnología Blockchain ya ha comenzado a revolucionar la forma en que se comercializa la energía. La transparencia, la inmutabilidad y la capacidad de seguimiento de las transacciones en Blockchain permiten nuevos modelos de negocio más eficientes."

En relación con el sector de la energía, una de las principales aplicaciones del Blockchain es la posibilidad de comercializar la energía entre los consumidores y productores de energías renovables de forma distribuida. Así, cualquier persona con una instalación generadora de energía en su tejado o de su propiedad, puede compartir la energía que le sobre con otros que la quieran consumir, haciendo la instalación más rentable al monetizar dichos excedentes. Esta forma de ingreso se canalizaría a través de los llamados “tokens”, una moneda virtual que podría corresponder, por ejemplo, a un Kwh. En la actualidad, ese excedente solo puede ser monetizado volcándola a la red eléctrica nacional, pero la remuneración es prácticamente irrelevante.

En definitiva, Blockchain permite monetizar los excedentes de energía de una instalación productora de energía no consumidos en lugar de volcarlos a la red eléctrica nacional, mejorando la rentabilidad de la instalación y acortando los plazos de amortización.

Ya son numerosas las empresas que tratan de desarrollar sistemas distribuidos mediante el uso de la cadena de bloques para el intercambio de energía peer-to-peer, eliminado intermediarios hasta ahora necesarios. Pero este es solo un caso de uso del Blockchain en el mundo de la energía.

 

Blockchain permitirá obtener la trazabilidad de la energía, conociendo el origen de ésta y su huella de carbono.

La certificación de origen 100% renovable de la energía consumida por una empresa o el autoconsumo compartido entre empresas o comunidades de vecinos, son otras ventanas que se abren gracias a la tecnología Blockchain.

Mediante Blockchain, se hace posible el registro del consumo y de los pagos; y de la mano de los “smart contracts” o contratos inteligentes, se pueden transferir fondos entre los agentes implicados en la red Blockchain y sin necesidad de intermediarios. Por lo tanto, una comunidad de vecinos podría compartir la energía de una instalación común que asuman entre todos en una zona de la comunidad, y garantizar que todos ahorran por igual gracias a dicha instalación.

Todo esto, sumado a la transparencia, la inmutabilidad y la capacidad de seguimiento de las transacciones basadas en Blockchain hacen más fácil llevar la cuenta de la distribución y del uso de la energía, impidiendo actos fraudulentos como la manipulación de contadores, el robo de energía y otros fraudes.

Representación gráfica del concepto Blockchain.

 

A corto plazo, la tecnología Blockchain va a suponer una revolución en el sector energético.

Por lo tanto, esta nueva forma de gestionar los datos y las bases de datos va a generar aplicaciones que redefinan tanto el papel de los proveedores como el de los consumidores de energía. Esta tecnología también puede que contribuya a eliminar cierta burocracia entre Administraciones públicas, empresas del sector energético, terceros, organizaciones público-privadas, etc., mejorando la calidad de los datos al ser estos “datos incuestionables” y facilitar así muchos de los trámites.